MENSAJE DE NADIE: UNO

mahatma
MENSAJE EN AUDIO

MENSAJE DE NADIE: UNO

Quien me quiera escribir, contestar o preguntar hágalo a mi ser, yo me llamo NADIE.

Este mensaje no tiene fecha: quizá pertenece al pasado al presente o al futuro. Es la historia de una ramera. Como usted; y si usted señora no ha sido ramera la felicito por esa gran oportunidad de su vida, pero señora; le hago la siguiente claridad. Todas las mujeres que hemos tenido más de un marido somos rameras, meretrices o y con todas las groserías que los mismos que nos prostituyen, nos llaman. Le digo a las niñas, señoritas y señoras que tengan la bendición o la desgracia de leer mi historia que no estoy insultando a nadie; estoy contando mi pasado, soy Ramera de profesión y por estos días estoy aguantando hambre y muchas necesidades, porque por causa del coronavirus y las cuarentenas, los hombres No buscan mujeres de la vida por que pueden encontrar es la muerte y yo como mujer de la vida se me complicó la vida porque cliente que reciba me puede prender el coronavirus y aunque esta vida es muy amarga yo quiero vivir un poco más, así ya casi sin Ropa y sin dinero para comprar comida le digo a quien lea mi historia, es que yo no tengo familia; mi familia me odia por ser prostituta. Y para no ensuciarlos con mi vida de ramera viajé a otro continente a vivir de la prostitución y no tengo a quien contarle mis sufrimientos y con ustedes me desahogo de esta terrible vida. Y quien crea que la estoy ensuciando con mi historia no lea esto. Si usted se cree muy santo o muy santa, Mi familia también se creían muy santos y son católicos y desde niña me pusieron a estudiar con monjas y con curas y allí me prostituyeron; en la casa me violaron mis primos, mis tíos, mis vecinos y los culpables de eso fueron mis padres. Pero yo siendo una perdida creo que Dios me oye y de día y de noche rezo y oro a Dios para que mis padres tengan buena salud y tengan todo lo que necesiten mientras vivan, y que cuando mueran no vayan a donde vamos las mujeres de la vida; es que ellos y mi demás familia quisieron que yo fuera monja y que esa era mi profesión para que ellos se salvaran y yo también. Me llevaron a tanta desgracia que si ellos se salvan por yo ser mujer de la vida, así moriré; mientras tanto sigo contándoles mi triste historia. Lector o lectora no les digo amigas o amigos porque las rameras no tenemos amigas, porque nos aplican el refrán que dice: dime con quién andas y te diré quién eres y ninguna mujer quiere que la llamen Ramera, así sea que tenga tantos maridos que ni siervo o venado sabanero con su cornamenta; más de lo ramera que haya sido cuando por su edad tenían que llamarla niña. Pues en las tierras donde hay católicos y casi en toda la tierra las mujeres somos una basura para las mujeres y para los hombres. Porque los hombres solo nos quieren para lo que ellos no son capaces de hacer o que no lo quieren hacer porque lo único que no pueden es parir. Aunque algunos quieren ensayar a ver cómo es parir y se cambian de sexo para sentir cómo paren, pero los cobardes ante el dolor se hacen hacer cesárea. Los otros son malísimos para lavar, planchar, cocer, aunque hay algunos que son maravillosos para cocinar, aunque los peores cocineros se vuelven sodomitas. Estoy contando lo que he sufrido. No dejen de leer; oigan mi historia: yo fui monja en un país de la tierra y no podía salir del convento porque mis padres y mi familia fueron convencidos por la abadesa que yo estudiara la mejor carrera, que yo tenía muy buena presencia y tenía un coeficiente intelectual muy alto para ir a servirle a su santidad el papa. Motivo por el cual me prepararon en sistemas y secretariado técnico, en teología católica; Me daban bien de comer y me llenaron mi vientre tres veces y mis hijos los… mejor no les digo qué los hicieron para que no me busquen por decir lo que hicieron con mis hijos; ni les digo qué sacerdotes me los acomodaron. Pero en ese jijue… convento, yo era una de las prostitutas, la más apetecida por mi presencia según me decían los mismos curitas.

Allí aprendí a ser hacker para rastrear las comunicaciones de las demás religiones de la tierra para hacerles el daño que su santidad el papa ordene. Ténganse duro lo que les voy a decir: yo soy conocedora de la orden que dio el papa contra una secta Colombiana que se hacen llamar los Taos. Cuyos fundadores son los señores Kelium Zeus y su hijo Samael Joav: yo desde el convento estaba rastreando la toma de esa secta; yo solo tenía que recibir datos y mandarlos a su santidad referente a los detalles de la toma del templo vegetal Bogotacito. La propuesta era que si yo no fallaba en el envío de mensajes y demás datos después de esa toma me llevaban a Roma a estar enclaustrada en el vaticano como principal servidora del papa. A mí me dieron la libertad de estudiar lo más importante de las religiones más peligrosas y amenazantes contra la iglesia católica; y fue hallada por otros y otras analistas: la secta más peligrosa, la iglesia Tao movimiento s.o.s de rescate interoceánico; gestionado por un abogado con título falso llamado pío décimo pinchaud sampayo; a esta secta la tiene el vaticano y sus brazos armados, la tienen en mira y blanco de ataque y le  buscan toda verdadera o presunta falla para desprestigiarla o atacarla. Les comunico señores Taos que soy conocedora de ustedes hace veintiocho años; yo por orden del vaticano y por voluntad mía tengo ese tiempo sabiendo de ustedes. Yo les oía las comunicaciones cuando era por radio aficionados. Siempre allá el vaticano ha tenido infiltrados que van pasando datos en forma constante y el vaticano siempre gana las batallas. Logró tomarse el corazón de la mayoría del señor Kelium y así dividirlos y al señor Kelium le pusieron una vasta cantidad de rameras para divulgar que era un pedófilo y violador: yo pedí que me dejaran prestar ese servicio y no me dejaron; porque estaba preparada era para el papa y no me dejaron ir. Yo no iba a irrespetar a esos dos enviados de Dios. Porque en todo lo que estudié del Tao descubrí que sí son Dios con cuerpo de hombres. Mi ser solo quería tener el Privilegio de estar cerca de Dios; pero hoy maldigo a las abadesas y a los vicarios que me corrompieron y no tuve el privilegio de ver a los hombres Dioses; adorarlos y respetarlos, y oír de ellos cómo se llega al cielo. Sepan señores Taos que hoy lloro y lloro porque en este viaje no los pude ver. Aquí en el país donde estoy tengo dos equipos de komunikazel que las y los profanos llamamos comunicación. Las abadesas y los curas no sabían que yo estaba estudiando Taoísmo y menos sabían que yo ya no era católica aunque estaba forrada con el hábito. Un buen día llamé a una señora que me hacía muchas preguntas por teléfono y un día le dije: venga a misa y hablamos porque por teléfono es muy peligroso y ella fue y me dio la dirección de su casa y le dije: ¿usted me puede ayudar a salir de aquí? Es que no quiero ser más monja; y la señora me dijo: sí, yo la ayudo, pero no la puedo tener mucho tiempo en mi casa porque si saben que usted está en mi casa, todos vamos para la cárcel; además yo, ni mi esposo, ni mis hijos no comemos carne, y yo guardo el sábado y me toca llevarla a la iglesia y así saben que la tengo en mi casa. Le dije: señora no se afane yo me vuelo para su casa el domingo que hay una procesión y el miércoles o jueves viajo a otra ciudad. Regáleme un vestido suyo porque con hábito no puedo salir de su casa y así lo hizo esta santa mujer. Los curas rufianes no me pagaban por las lujurias que derrochaban con yo. Yo salí de esa cárcel con lo que tenía puesto, y para viajar ya sin hábito de monja me tocó alquilarme como ramera para poder viajar y así me volé. El día que salí del convento era una procesión de la virgen: no digo de qué virgen para no delatar el país. Entre la multitud de tontos y tontas que iban en la procesión, mientras una señora le decía algo a la abadesa que me cuidaba, subí rápido a un Taxi y  le dije sáqueme rápido de aquí y el conductor me dijo: acuéstese en el cojín de atrás y salió a la casa de la señora adventista, y ella estaba con su familia y me recibieron muy cariñosamente y le dije a la señora: regáleme un vestido suyo para ponérmelo ya, por si llega alguien no me encuentre con traje de monja y le cuenten a sus amistades que hay una monja en su casa, lo cual es muy peligroso para ustedes y para mí. También le pedí prestado un rebozo de los que usa para ir a la iglesia y ella me dijo: no tengo rebozos porque en la iglesia no se usa rebozo, y agregó: eso déjese así con la cabeza descubierta y le dije: es que las monjas de claustro, nos Tonsuran cada tres días para ponernos este atuendo en la Cabeza, y con mi cabeza Rapada me descubren más rápido; entonces la señora me dijo: venga a mí alcoba y la visto y va a quedar bonita y ya no es una monja y será una alma para Dios; esto dijo porque no sabía que yo era Ramera del convento, sucia e inmunda. Y ella me dio jabón, champú y perfume y le dije: el vestido que me va a regalar, que sea pantalón y blusa; a lo cual me dijo: Nosotras no usamos pantalón porque el señor Jehová prohíbe que la mujer se ponga ropa de hombre o que el hombre se ponga ropa de mujer. Y yo le dije: sí señora, está entendido, más yo lo he leído en la biblia y lo entiendo distinto. Y me dijo: ¿cómo lo entiende usted? Y le dije: la prohibición es que cada quien tenga su ropa y no use la ropa de otra o de otro, por ejemplo, lo que voy a hacer ahorita está prohibido porque cada quien tiene su ropa y no se debe poner la de otra mujer o menos la de un hombre, pero el pantalón es una protección para la mujer para labores de campo o para algún deporte, porque la falda es muy fastidiosa y estorbosa; para laborar o trabajar es mejor el pantalón; pero jamás el de su marido o de otro hombre, y el pantalón de mujer debe ser amplio, no tallado porque es deshonesta y yo pensaba entre mí: si esta señora supiera la fichita que soy y lo que me hacen en el convento y las codicias que mis rufianes practican con las que se van a confesar y como el cura y la señorita o señora quedan solos entre el confesionario, allá suceden cosas que mejor no las digo para no angustiar a las viejitas beatas que no saben más de la salvación de sus almas: sigo contando lo que la señora hizo por mí. Y me dijo: yo tengo unos pantalones que me los pongo para trabajar en el jardín y para ir a la finca de mis abuelitos, y agregó: para ir a la iglesia no me los pongo porque el pastor no permite que vayamos al culto con ropa de hombre, pero cuando he ido a la casa del pastor he hallado a la esposa con slacks y a sus hijas: y pensé entre mí: Fariseas igual que mis curitas rufianes. Ese día me bañé y sentí estarme desinfectando en algún porcentaje de las inmundicias de curas; más había unos curitas muy santos, muy religiosos, muy rezanderos y hasta oraban por las almas y por la paz del mundo. Ese día la señora Reformista de los adventistas Me dijo: hermanita, su alma se va a salvar porque ya no pertenece a la bestia y solo le falta no comer carne, no comer sal y dulce, no comer cada rato y le aconsejo almita de Cristo que a la ciudad donde vaya busque la iglesia o la casita donde se reúnen los hermanos porque la reforma es una congregación muy pobre y no en todo lugar tenemos iglesia; y me dijo ahora que va a ser reformista pida al pastor de esa ciudad para que sea una Gran misionera de la Obra de Dios, y me dijo: ¿a qué lugar es que va? Ante esta pregunta le dije: Perdóneme pero no puedo decir a qué lugar del mundo voy, porque ya me volé de la cárcel llamada convento, que es donde una vive con el peor viento; eso significa con vento que es vivir con el peor viento. Y le dije a la señora: entre llantos de ella y míos. Algún día futuro oirá mi historia en la cual la refiero a usted sin decir su nombre, ni decir en qué lugar del mundo sucedió esto porque la bestia no deja de buscarme para deportarme al vaticano a que le bese el anillo y las patas al representante de satán llamado papa. Así fue que la señora se ganó los cielos por ayudar a esta ramera más la práctica de su doctrina. La hermanita Adventista reformista me regaló dos trajes completos de los de ella y otro que me ayudó a poner: dos slacks que me empacó en una cajita de cartón con blúmeres, brasieres y blusas más pañoletas para la cabeza y me enseñó a vestirlos con una cinta alrededor de mi cabeza, como balaca y una punta que me bajaba por la oreja hasta más abajo de mi quijada y una punta larga que me bajaba por la espalda como si me estuviera tapando el cabello: El cabello que no tenía porque como ya le dije: cada tres días me rapaban lo que ellos llaman tonsura; ya con ese atuendo con que me ayudó a vestir una bonita falda larga, una blusa blanca y una pañoleta azul cielo y unos zapatos casi Nuevos con calcetines azules. Le dije a la hermana adventista: hable con su esposo y sus hijos e hijas si me permiten quemar en el jardín toda la ropa que tenía de monja. La cual es un cuerpo de delito para mí y para usted. Y después de explicarles a todos, entendieron que sí había que hacer eso pero que lo hiciéramos cerca de la media noche porque era prohibido hacer humo porque se envenenaba el ambiente, y así lo hicimos. Cerca de la media noche quemamos ese mal hábito de monja: y el día miércoles entre mucho llanto nos despedimos y ellos ordenaron que nos arrodilláramos en el prado del jardín en un redondel tomados todos de la mano, ante lo cual consideré estarlos ensuciando. Pero no podía decir que soy una inmunda ramera Disfrazada de santa monja, pero ellos sí no callaron y me dijeron: qué gran privilegio unirnos en oración con una hija de Dios que estaba presa por la bestia. Mujer de Dios quizá más limpia que nosotros y orando decían: ¡oh! Señor Sostenedor de toda carne cuida a esta tu hija y permítenos que un día nos encontremos con ella en el reino de los cielos, donde ni ella ni nosotros tengamos que huir de las asesinas garras de la bestia. Donde ya no hay dolor ni angustia y allí comeremos el pan de Dios sin amargura y beberemos el agua de la vida cual vino de la vid del Señor y cantaremos un cántico nuevo. Y oiremos y cantaremos el cántico de Dios y del cordero y lo alabaremos día y noche para siempre jamás amén. Y nos levantamos y salimos a la calle después de haber oído estas celestiales palabras. Hicimos parar un taxi y salí con rumbo desconocido hasta hoy que van a leer en las distintas formas y sistemas de internet, y solo ellos sabrán que yo soy porque si dicen esa monja estuvo en mi casa, los brazos armados de la bestia los desaparecen en poco tiempo. Esta historia va con especialidad para una señora llamada por los Taos Zastel, yo necesito hablar con ella y quizá ella conmigo. Para eso conozca algo de mí: Tengo cuarenta y ocho años, no me creo tan vieja y tengo muy buena presencia; tanto que me escogió la bestia para que le besara las herraduras, ya tengo mi cabello hasta mis glútios. Soy preparada en teología, soy ingeniera de sistemas; tengo grado de hacker, manejo las más secretas técnicas de guerra secreta, la que no saben los que creen saber, Tengo título en administración de empresas, soy secretaria general, estudié lo más importante de todas las religiones: y es posible que ya conozca más de Taoísmo que usted doña Zastel: pero no se asuste que el presentarle mi CURRICULUM VITAE no es para que me de trabajo, es para que me ayude a salvar ya que en los cielos o en los soles solo me sirve lo bueno que haya hecho o lo que su hermano y su sobrino me perdonen. Quiero señora Zastel que me hable de ellos dos, y dialogar otras cosas, pero no me pida comunicación verbal porque significa que quiere que la bestia

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